Deseo de Elfriede Jelinek

Lunes, 18 Agosto   

Cuando a Jelinek le concedieron el galardón, el pasado 8 de octubre, los escasos títulos de su obra publicados en castellano se encontraban ya descatalogados. ‘La pianista’, la obra en que se basa la película de Michael Haneke, gran premio del Jurado de Cannes en 2001, fue editada por Mondadori a principios de los noventa, al igual que ‘Los excluidos’. Y ‘Deseo’ apareció en 1993 de la mano de Versal, un sello luego adquirido por Anaya, con el título de ‘El ansia’ y traducida por Carlos Fortea. Ha sido el mismo Fortea el encargado de esta nueva traducción para Destino y quien sugirió a la editorial cambiar el título (’Lust’ en su original alemán). El Aleph Editores publicará mañana ‘Las amantes’ (1975), que en catalán aparecerá en el catálogo de Editions 62. En ‘Deseo’ (1989) Jelinek utiliza a un matrimonio en apariencia ejemplar para mostrar “con una crudeza que espeluzna” y un lenguaje “crudo, seco y nada complaciente” la dominación de la mujer por el hombre, destacó Otero en la presentación del libro en Madrid. No es una novela erótica, pese a que está llena de sexo: un sexo que se utiliza como instrumento de poder y humillación, que no excita. Repugna.

En una entrevista concedida al periódico austriaco ‘Der Standard’, la propia Jelinek explicó que en ‘Deseo’ había “intentado constituir el lenguaje femenino de lo pornográfico“, pero fracasó. “Es imposible”, argumenta, “dado que la óptica de lo obsceno es inevitablemente masculina.. El sujeto del deseo es el hombre, y cuando lo es la mujer no tiene (aún no lo tiene) un lenguaje para su deseo…”. Lo cierto es que en la novela, y pese al título, deseo es lo que menos hay. Por el contrario, sus poco más de 200 páginas rebosan violencia y brutalidad. El efecto se multiplica, además, con un lenguaje que también se quiere denunciar como instrumento de dominio, de la mujer por el hombre y del pobre por el rico.