Leer la Biblia

Lunes, 18 Agosto   

Nuestra época es testigo de un interés extraordinario por conocer la Palabra de Dios. Se multiplican las ediciones de la Biblia, se escriben comentarios, se celebran sesiones de estudios, cada vez se quiere conocer mejor los libros sagrados.

Este interés llama más la atención porque sigue a una época en la que la Biblia parecía un libro prohibido. En realidad, nunca ha sido un libro prohibido. Nadie puede prohibir a Dios que hable, ni que conozcamos lo que Dios ha dicho.

Como en tantas otras cosas, hemos sido víctimas de las circunstancias. La Reforma luterana usó y abusó de la Biblia. Sometida al libre examen de cada uno, sirvió para justificar doctrinas que nunca en ella se habían escrito. Esto fue ocasión para que el Magisterio de la Iglesia exigiese una serie de condiciones para la lectura de la Biblia, que pudiesen inmunizar de errores al lector. La consecuencia fue que la Biblia apenas se leía. Así se evitaban falsificaciones, mutilaciones y torcidas interpretaciones. Pero el pueblo cristiano se veía privado del contacto directo con la Palabra de Dios.